Hórmesis – Lic. Unrrein Diego

Nutrición clínica, deportiva y social en su justa medida

¿Por qué comemos de más? La causa puede estar en el cerebro

Muchos factores sociales, como la publicidad, se han combinado para tentarnos a toda hora por sobre nuestra capacidad biológica de nuestro de decidir cuánto y qué consumimos.

Principalmente esto se debe a que la gran mayoría de los productos que son publicitados no son saludables. ¿Viste alguna vez una publicidad de frutas y verduras? Algunos de los alimentos irresistibles que son ofertados por televisión contienen grasas saturadas/trans y azúcares simples en su composición, como helados, comida rápida, dulces, gaseosas. No parece extraño que el índice de obesidad cada vez sea más elevado.

Está muy claro que comer en exceso produce aumento de peso, pero parece ser que eso va más allá que nuestras células adiposas, hay estudios de laboratorio que aseguran que el funcionamiento mental también se ve afectado. Han encontrado un enlace entre la alimentación de Occidente alta en grasas y azúcares y dolencias relacionadas con el cerebro, que puede afectar la capacidad de controlar lo que comemos.

Existe el término “dieta Occidental”, que le da significado al tipo de alimentación que se adapta al estilo de vida sedentario, de largas jornadas de trabajo y de tareas familiares, dejando poco tiempo para la preparación de comida casera y para el ejercicio físico. Se viene a la mente una casa con varios carteles pegados en la heladera con números de rotiserías, la computadora en el lugar donde se come, heladera llena de gaseosas, en la alacena encontramos cereales azucarados, bolsas de papas fritas, galletitas dulces, bizcochos, etc. con varias dietas frustradas en el pasado y cuotas pagadas en el gimnasio al cual se asistió tres veces en el mes como mucho.

Volviendo al tema del funcionamiento mental, está comprobado por medio de ratas de laboratorio que esta dieta Occidental debilita la barrera hematoencefálica, que es una barrera que impide que sustancias tóxicas entren en contacto con el cerebro. Los científicos fueron más allá con la investigación y vieron qué partes del cerebro se vieron más afectadas, arrojando como resultado que afecta el hipocampo, parte del cerebro que se relaciona con el aprendizaje y la memoria. Las personas con daño en esta zona del cerebro tienen mayor dificultad para percibir cuando se sienten satisfechos y a ser más susceptibles a las señales del ambiente que los acechen a comer. O sea que cuanto más consumamos alimentos chatarra más vamos a seguir persiguiéndolos.

Y así se inicia el circulo vicioso, no se sabe cómo detenerlo pero tal vez sea buscando la forma de fortalecer nuevamente esa barrera cerebral. Pero por lo pronto, encontramos otro motivo para evitar la dieta Occidental.

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Esta entrada fue publicada el 03/06/2015 por en Uncategorized.
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