Hórmesis – Lic. Unrrein Diego

Nutrición, psicología y ejercicio en su justa medida.

La Obesidad es un fenómeno complejo

El cuerpo humano no es solamente un medio en donde entra y sale energía sin importar de donde ésta provenga. Puede pasar que un alimento tenga las mismas calorías que otro pero que provoque más saciedad, haciéndolo más favorable. O que provoque un aumento de la glucemia más elevado, considerando el papel de las hormonas en la gestión energética.

Cuando alguien tiene sobrepeso u obesidad se le recomienda simplemente “comer menos y gastar más”, como si la verdadera causa de la obesidad fuera simplemente comer más de lo que se necesita. ¿Por qué no lo podemos controlar como controlamos la sed? ¿Puede haber una razón previa que nos impulsa? Si vemos las estadísticas década tras década vemos un aumento de la población de obesos, ¿nunca consideramos que haya algo que “activa” en exceso ese instinto natural de tener hambre?

¿Existe la adicción por la comida?

Una persona termina de comer, se siente satisfecha, pero le ofrecen un postre (no necesariamente algo bajo en calorías). Todo estímulo hedónico (que crea placer)  produce gran cantidad de dopamina (neurotransmisor relacionado con la sensación de bienestar), hay una relación inversa entre el peso corporal y los receptores de dopamina en el hipotálamo, por eso las personas obesas necesitan más dopamina (más cantidad de alimento reconfortante) para poder inhibirla totalmente.

Está probado científicamente que el deseo físico por los alimentos es una de las causas de la adicción a la comida. No todas las personas son compulsivas con la comida ni tienen adicción. Esto no quiere decir que la obesidad y la adicción son la misma cosa.

Los que padecen trastornos alimenticios experimentan un deseo irrefrenable de seguir comiendo como consecuencia del consumo de un nutriente particular que altera la química cerebral. En general, estas personas pueden darse cuenta e identificar exactamente cuáles son los alimentos que les desencadenan la compulsión.

Para poder dominar la adicción, en primer momento hay que eliminar los alimentos adictivos y no incorporarlos hasta que se haya resuelto el problema. Luego, gradualmente se los va incorporando en pequeñas cantidades.

Las restricciones

La restricción calórica por sí sola no produce beneficios a largo plazo, la actividad física por sí sola tampoco. No podemos definir como objetivo principal el descenso de peso, el cuerpo está compuesto básicamente por masa magra y masa grasa siendo esta última el enemigo de la película. Un objetivo importante es el cambio de hábitos, para eso el papel de la psicología (motivación, disciplina, superar recaídas) es importante.

 

El tratamiento con dietas extremas (muy bajas en calorías) es lo que provoca recuperación del peso perdido luego de un tiempo,  esto debido a mecanismos compensatorios (hormonas como leptina, grelina y neuropéptidos entran en juego) debido a la intensidad y al tiempo en que se estuvo en déficit calórico. Con este tipo de dietas se pierde masa muscular que es más activa metabólicamente que la masa grasa, ya que quema más cantidad de calorías en reposo y además la necesitamos para poder realizar la actividad física.

Por eso se recomienda evitar las dietas restrictivas que generalmente tienen como resultado un objetivo a corto plazo. Las palabras claves no tienen que ser “dieta” ni “peso” sino “estilo de vida” y sostenible” (o sea que nos resulte cómodo). Lo que hay que hacer no es contar calorías o tomar sopa por toda la eternidad sino empezar a tomar mejores decisiones, que sean razonables.

La imagen corporal

Lo que pensamos de nuestro propio cuerpo puede influir en el modo de alimentarnos y dar lugar a desórdenes alimentarios.

La imagen corporal incluye tanto la percepción que tenemos del cuerpo, como el movimiento, la experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos y valoraciones que hacemos y el modo de comportarnos.

Diversos componentes intervendrán en la formación de la imagen corporal como el momento histórico, el concepto de belleza, la cultura y la familia. Pero también dependerá cómo se responda a estas demandas.

La imagen corporal resulta de tres aspectos:

  • El significado que nosotros le damos a nuestra existencia.
  • La relación que construimos en el presente con otra persona
  • El modo en el cual los medios de comunicación divulgan los modelos a los cuales adecuarse.

En resúmen

Hay diferentes factores que influyen en la actividad de comer. Hay un gran cambio en la alimentación que es fruto de una transformación cultural y de una oferta de alimentos malsanos. Estas son algunas de las causas:

Energético: Se come mucho, más de lo que se gasta. Hay una gran producción de alimentos industrializados hipercalóricos y adictivos. Se gasta poco por el sedentarismo.

Emocionales: Los problemas emocionales, relacionales y de estrés que se sustituyen o niegan con el alimento.

Culturales: Se come lo que la industria impone y quiere vender, lo que el grupo cultural decide.

La imagen corporal influye en la actividad de comer. Estamos dirigidos desde afuera, superexigidos y dedicados a cumplir cánones de belleza y éxito.

Biológicos: Los mecanismos biológicos de ahorro de energía, que fueron ventajas adaptativas en el pasado de hambrunas, hoy son desfavorables para un contexto de sobreabundancia y poco ejercicio.

Adictivo: La comida tiene una función hedónica, enciende las vías del placer o de recompensa.

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Esta entrada fue publicada en 13/04/2015 por en Obesidad y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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