Hórmesis – Lic. Unrrein Diego

Nutrición clínica, deportiva y social en su justa medida

El cáncer que nos venden

Desde la revolución agroindustrial hasta nuestros días, se han creado innumerables cantidades de productos adictivos y obesogénicos que poco les importa nuestra salud. Las propagandas de televisión y el marketing se han encargado de engañarnos para hacer parecer esos productos como saludables y adecuados para nuestra dieta, cargados de químicos, sustancias que nos llevan a consumir más cantidad aunque ya estemos satisfechos. Como el glutamato monosódico (GMS) totalmente innecesario en nuestra dieta, el jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF), excesivo agregado de sal y azúcar refinada entre otras sustancias.

Por otro lado, la industria farmacéutica se encarga de llenarnos de comprimidos haciéndonos pensar que con solo tomarlos periódicamente ya nos vamos a sanar, pero lo que en realidad hacen esos “remedios” es tratar los síntomas y no la causa. La consulta nutricional pasa a segundo plano cuando en realidad debe ser la primer medida a tomar, luego la medicación.

Aunque la medicación no siempre es efectiva, los laboratorios se llenan los bolsillos vendiéndonos productos que supuestamente está comprobada su efectividad científicamente cuando ellos mismos son los que pagaron por el estudio. Como es el caso de los medicamentos para “combatir” la hipercolesterolemia, abundan los estudios financiados por empresas farmacéuticas que las fabrican pero escasean las de instituciones independientes.

Pero sin desvirtuar el tema del post, vamos a hacernos la pregunta ¿Qué nos están ofreciendo en las tiendas de alimentos? Si vamos al kiosco del barrio encontramos barritas de cereales, papas fritas, snacks, chicles, chocolates, galletitas dulces, etc.

El común denominador de toda esa lista son los hidratos de carbono refinados. El azúcar que conocemos (parte de glucosa y otra de fructosa) produce al poco tiempo de consumirlos lo que se conoce por pico de insulina, causada por la gran subida de glucemia luego de la ingesta. Consecuente a esto se sintetiza IGF-1 (factor de crecimiento insulínico-1) en el hígado, se ha comprobado que una dieta alta en hidratos de carbono estimula esta hormona que es altamente mutagénica (cambia de forma permanente el ADN de las células).

Hay que tener en cuenta el efecto de la insulina, que activa los receptores de la IGF-1, es lipogénica (almacena grasa) lo que lleva a la trigliceridemia, aumento del perímetro de la cintura, grasa visceral, índice cintura-cadera, índice de masa corporal, sin olvidar la resistencia a la insulina lo que lleva a la hiperinsulinemia, poduciendo así grandes cantidades de insulina en el cuerpo y por consecuencia, de IGF-1.

Las células cancerosas tienen un mayor actividad energética (por eso se dicen que son células egoístas), por ende necesitarían de mayor cantidad de glucosa para su crecimiento.  Las dietas altas en hidratos de carbono (especialmente simples/refinados), la resistencia a la insulina, y diabetes tipo 2 (estos dos últimos consecuencia del primero), podrían favorecer el cremiento tumoral.

Sin entrar a hablar sobre las dietas bajas en hidratos de carbono y cetogénesis y su relación con el cáncer, tema que dejo para otro post.

¿Qué nos ofrece el sistema médico para el tratemiento contra el cáncer? Tratamientos costosos (muy favorecedores para ellos) que incluyen químicos y rayos para matar las celulas, sí, matar(nos) de a poco para ver si se muere ese grupo de células que nos perjudican la vida. El tratamiento químico del cáncer lo que nos produce es una disminución en nuestro sistema inmunitario cuando deberíamos hacer lo contrario fortaleciéndolo para combatir la enfermedad. Por lógica si nos ponemos a ver qué es lo que hace crecer o permanecer en existencia el cáncer hace falta solamente “matarlo de hambre” y reforzar nuestras defensas.

Mínimamente quitando el azúcar, reduciendo el consumo de proteínas (ya que también producen IGF-1 y algo de insulina) hasta llegar a un estado de cetogénesis. También fue estudiado el ayuno intermitente para el tratamiento del cáncer con resultados positivos (1). Hasta se ha descubierto que disminuye los efectos secundarios de la quimioterapia (2).

Entonces te estarás preguntando por qué no se utilizan otros tratamientos para el cáncer en lugar de la quimio-radioterapia. La respuesta es simple, no es rentable para el sistema médico-farmacéutico. Hay una gran diferencia entre venderte tratamientos y sustancias químicas y por el otro lado solo recomendarte algunos cambios en la dieta. Pero tampoco es tan simple, si se quiere llegar a tratar el cáncer de otra forma que la convencional tal vez deberamos recurrir a la terapia Gerson, ya que lo dicho anteriormente solo es la punta del iceberg de la solución.

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Esta entrada fue publicada en 19/03/2014 por en cáncer, Industria alimentaria y etiquetada con , , .
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